ENTRE MOLINOS, SALINAS Y ESTEROS: ENTRE EL GUADALETE Y EL CAÑO SAN PEDRO (1 de 3)

Viva el chiste y el gracejo

De la perla gaditana

Viva la gitana

Prototipo de la sal…

(sainete del siglo XVIII)

 Este primer tramo comienza en la parte posterior de la estación de ferrocarriles de El Puerto, concretamente en las SALINAS DE SAN JOSÉ. Tras muchos años de degradación, llegando incluso a ser vertedero, en 2015 gracias a una fuerte inversión se logró recuperar gran parte de la misma como espacio de divulgación y educativo. Fuerte inversión poco amortizada porque a los pocos años nuevamente quedó olvidada y arrinconada tras el parón provocado por la pandemia.


Tras un polémico periodo en la adjudicación para su remozado y uso entre el colectivo Ecologistas en Acción y la iniciativa privada, concretamente Angel León como propietario del restaurante Aponiente, la situación finalizada con un acuerdo entre ambas partes, no aplaudida por todos, y que permitía que dicho espacio se abriera de nuevo al público pero que a la vez dicho propietario se hiciera con los derechos de uso y explotación de la misma.


Junto a estas salinas, el MOLINO DE MAREAS EL CAÑO, también con un guión parecido desde unos años antes, y que permite que el mismo y afamado propietario sea quien ahora mismo disponga de los derechos de uso de ambos espacios. Sin duda un claro ejemplo para debatir sobre las competencias de gestión de los espacios y bienes públicos, sobre las bondades y amenazas de su cesión a iniciativas privadas.

Curiosamente, a pesar de la bonanza económica del municipio portuense siglos atrás, se trata del único molino ubicado en su territorio, a diferencia de sus localidades vecinas de la bahía. En él podemos comprobar una de las principales características de los molinos, que no es otra que la lógica colocación de manera transversal al caño. De esta manera, al subir la marea, a través del sistema de compuertas colocadas en sus arcos, el agua podía acceder a la caldera y posteriormente con la bajamar poder utilizar la fuerza del agua para mover las ruedas y cumplir con su función.


Tras dejar atrás este espacio y el momento para debatir estos asuntos, dejamos a la izquierda el antiguo matadero, o MATADERO VIEJO, considerado, a pesar de su apartada ubicación y claro desinterés, como el mejor edificio comunal del siglo XVII.


Tras pasar el puente sobre el Guadalete, nos desviamos a la izquierda para adentrarnos en la SALINA DE LA TAPA Y MARIVÉLEZ, lugar emblemático para el observatorio de aves. Los espacios salineros nos arrastran a nuestros orígenes y al uso ancestral de la sal como recurso de supervivencia en pura convivencia con el entorno. Algunas han ido desapareciendo, y otras con el paso del tiempo adaptándose a otras formas de funcionamiento más o menos industriales. En cualquier caso, la mayoría son un espacio privilegiado para el uso de aves que hacen uso de estos humedales como zona de paso o anidamiento.


Tras un tramo pedaleando acompañado a la izquierda por el Guadalete, lo dejamos atrás siguiendo el recorrido a continuación por una larga recta paralela a la autovía y llegando finalmente al nuevo puente sobre el caño San Pedro. Este punto antes denominado como “El Corte”, se ha salvado con la recuperación e instalación de los restos del antiguo Puente de San Alejandro. Interesante historia donde la preocupación de la ciudadanía y en este caso sí, la implicación de las instituciones, permitieron que 80 de los 160 metros originales de una nada despreciable obra de ingeniería del siglo XIX tuvieran una segunda vida y no terminaran en el desguace como todo parecía indicar.


Pasado el citado puente, la recta continúa, en este caso cambiando el piso por asfalto hasta llegar al puente que une tierras puertorrealeñas con el campus universitario y el parque de LOS TORUÑOS. Esta zona ya ha sido recorrida en otra de las etapas, pero la temática obliga a desviarse ligeramente para en esta ocasión, ver con otros ojos esta zona tan variada, transitada, pero posiblemente, algo desconocida. Desde que a finales de los años 60 se diseñara la construcción de una macrourbanización hasta el actual parque que se puede disfrutar ahora, la transformación de este espacio en Parque Metropolitano no ha sido nada fácil.


En estos esteros de las Salinas de Los Desamparados lucha por mantenerse, en contra de las tendencias e incluso de las políticas de la gestión de costas, la cultura ancestral de la ACUICULTURA EXTENSIVA. De la desaparición del valor de la sal tras la aparición del frío industrial vino la consolidación del uso de los esteros y canales de agua para la cría del pescado. Lo que antes resultaba un uso como consecuencia de la entrada de alevines a través de las compuertas que permitían el paso del agua al estero y su posterior engorde y despesque, se convirtió en la actividad principal tras el decaimiento del valor del “oro blanco”. 

Y tras modificaciones normativas sin sentido, este modo de cría totalmente artesanal y ecológica vuelve a luchar contra el destino. Y en medio de la lucha, el incondicional DERQUI, que pasó de propietario a concesionario de lo que fue su propiedad. Fallecido a principios de 2025 se mantuvo al pie del cañón, o mejor, del estero, llevándose a la tumba un saber que ya se sabe insustituible.


Nos paseamos y recreamos por las diferentes curvas que nos ofrece el camino entre caños y esteros por lo que en su día fue la antigua SALINA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DESAMPARADOS. Y en dicho camino, la figura triste y abandonada de su CASA SALINERA. Centro  y alma del funcionamiento de la salina hasta que a principios del siglo XX decayó esta actividad comercial.


Dejando de lado otros puntos de interés y que se citan en la otra entrada del blog a la que antes nos referíamos, volvemos de nuevo por el paso elevado sobre la autovía pedaleando de nuevo en línea recta por la zona centro de una batalla legal que duró en torno a 20 años. Hablamos del polémico POLÍGONO LAS ALETAS. Parque tecnológico e industrial que pasó por múltiples propuestas y batallas legales de todo tipo, algunas que pasaban por reconstruir el patrimonio natural e histórico de la zona además de la faceta económica, pero que al final, por suerte o por desgracia, ha quedado en los cajones, despachos y tribunales sin llegar a ningún lado.


A la izquierda, a lo lejos, el MOLINO DE GOYENA, antiguo molino de marea del siglo XVIIIcon seis arcos con sus piedras molturadoras, notable por sus robustos tajamares y restos de los cárcavos y canal de entrada de agua, que aún se conservan en pie a pesar de su abandono, siendo un vestigio histórico de la molienda de esta época. Su acceso no es fácil, pero en épocas de poca lluvia puede intentarse la aproximación por algunos de los senderos que se dirigen hacia él.


Pasaremos cerca de donde en su momento existió otro de los molinos, el de Mendoza, actualmente desparecido, y continuamos en dirección al nudo de conexión de autovía, autopista y entrada a Puerto Real, y tras unos kilómetros de asfalto llegaríamos a la zona recreativa del Pinar de la Dehesa de Las Yeguas. Pinar de una biodiversidad y riqueza botánica digna de tener en cuenta. Una recta nos dirige a la entrada de las MARISMAS DE CETINA, por las que podemos dar un paseo sin problema y divisar las diferentes especies de aves en algunos de sus dos observatorios. Curiosamente a derecha e izquierda se diferencian una marisma de agua dulce y otra de agua salada. Un acuerdo entre la empresa que gestiona las salinas (la más grande de la provincia) y la Junta de Andalucía permite el acceso, aunque es recomendable llamar y avisar por teléfono.


Desde este punto podríamos conectar con el tramo 2 a través del Parque de las Cañadas. No obstante, para poder cerrar este tramo en el mismo punto de salida, volveremos por la misma carretera por la que accedimos. Tras ocho kilómetros de asfalto, normalmente con poco tráfico, a la altura de una planta de biogás, nos desviaremos a la izquierda. Un carril de unos 5 kms entre las salinas industriales Marismas de Cetina a la izquierda, y los meandros y la “calle larga del Guadalete” a la derecha, nos llevará al viaducto que nos permite volver al otro lado de la autovía, y ya en La Tapa de nuevo, emprender las ultimas pedaladas de vuelta al punto de partida.



TRACK DEL RECORRIDO 


INTRODUCCIÓN DE LA RUTA

TRAMO 2: SAN PEDRO - SANTI PETRI 

TRAMO 3: HASTA EL RÍO ARILLO


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