ENTRE MOLINOS, SALINAS Y ESTEROS: DEL CAÑO SAN PEDRO AL SANTI PETRI (2 de 3)

 

Bahía de San Fernando

Chiclana y Puerto Real

Yo sé que hay tierras bonitas,

Pero no con tanta sal.


Esto cantaba Juanito Valderrama en el siglo pasado, y por esos municipios pasaremos en este tramo mientras pedaleamos entre los caños de San Pedro y Santi Petri. Ya decíamos en el tramo anterior que podíamos enlazar ambos trayectos por el Parque de la Cañadas. No obstante, con la idea de realizar este tramo como un recorrido circular al igual que el anterior, tomaremos como punto de partida la entrada a Puerto Real desde el nudo que une dicho acceso con la autovía A4 y la autopista AP4.



Desde cualquier punto de esa zona de inicio nos aproximaremos al punto limpio de Puerto Real, punto de conexión con la Via Verde Puerto Real – San Fernando. Esta vía verde, al igual que la que recorrimos en la etapa anterior, la Via Verde de Matagorda, pertenece a la red de Vias Verdes, y estas concretamente, a ese grupo de vías de pequeño tramo, que no por ser de menos recorrido hay que infravalorar. Aquella como primer proyecto de ferrocarril del país, aunque otras se adelantaron por el tiempo transcurrido hasta su finalización. La que transitamos en esta etapa, no se desarrolla sobre un antiguo tramo histórico, pero siguiendo en paralelo a una vía aún en activo y muy frecuentada, adquiere su valor por situarse muy próximo al citado Parque Natural Bahía de Cádiz, milenario tesoro de agua y sal, espacio cuya valía poco a poco estamos desentrañando en estos renglones y kilómetros recorridos.

Al poco de empezar a pedalear por dicha vía, nos encontraremos dos entradas y accesos casi consecutivos. Ambos nos permitirán de diferente manera disfrutar muy desde dentro de la magia de la que estamos hablando en estos recorridos: De la magia y de la historia del agua y la sal, del arte y del saber de una labor tan artesanal como ancestral.

La primera de ellas nos adentra en la salina Nuestra Señora de Belén, donde la actitud emprendedora de la empresa Estero Natural ofrece la posibilidad de conocer un poco más a fondo este mundo. A través del “turismo acuícola” acercan la realidad de este ecosistema a la ciudadanía a través de diferentes experiencias que pueden contratarse con dicha empresa.


Poco más adelante una gran portada nos señala la entrada a las Salinas de la Esperanza. En este punto tenemos la posibilidad de tomar un sendero a la izquierda, que de manera libre permite realizar un recorrido, el SENDERO SALINA DE LA ESPERANZA, que te adentra hasta cierta parte de la salina, mostrando lo más característico de su paisaje. Cierto es que la falta mantenimiento delata el paso del tiempo. Pero sigue sirviendo para disfrutar de un tranquilo paseo por este entorno.


La portada principal, majestuosa, muy probablemente no se podrá traspasar sin permiso. En su interior dicho espacio se convierte en un laboratorio al aire libre para la investigación y divulgación de la mano de la Universidad de Cádiz.

Pero sí podemos desde estas mismas líneas realizar una visita virtual pinchando AQUÍ. Merece la pena sentarse y tomarse un tiempo para escudriñar toda la información que en cada uno de sus rincones este recurso ofrece para el conocimiento de este espacio, y que a través de la Universidad de Cádiz, permite que iniciativas emprendedoras prueben suerte en este mercado, aún en sus primeros pasos.

Detenerse en este lugar es llegar a comprender como el agua, tras descansar en el estero, tras pasear por las vueltas de lucio, retenida y periquillo, y tras esperar la actuación del salinero en los cristalizadores, se obtiene la preciada sal. Y llegaremos a aceptar que si el levante nos incomoda la marcha, será a beneficio de una mejor evaporación, y por tanto de un mejor producto. Un paseo por la vuelta de fuera que impide el paso del agua de la marea al interior nos hará pensar… cuánto saber entre culturas, cuánta ignorancia entre quienes nos creemos cultos.


Seguir pedaleando dejando atrás estas dos salinas, implica inevitablemente filtrar los sentidos de manera que anulemos todo lo que nos llega desde la carretera por la izquierda. Conviene  centrarse en disfrutar de todo lo que las numerosas hectáreas a la derecha nos proporcionan. La mirada se pierde entre caños hasta el horizonte.


El trazado de la vía verde finaliza en San Fernando. Sin embargo, nosotros tomaremos poco antes un paso subterráneo que nos permite cambiar de lado de la vía del ferrocarril y acercarnos hasta el polígono industrial Tres Caminos, no sin antes bajarse de la bici para superar uno de los numerosos caños que nos vamos encontrando. Con un poco de destreza no debe haber problema en pasarlo.


Nos incorporamos  al polígono y tomaremos la calle que encontraremos a la izquierda y que directamente nos llevará a la pasarela peatonal-ciclista que recientemente se ha inaugurado y que permite enlazar ambos lados de la autovía. De esta manera puede accederse fácilmente a uno de los apeaderos del tranvía, y en lo que respecta a nuestros intereses, poder continuar en dirección a Chiclana, nuevamente rodeado de caños.


A pocos kilómetros, en la entrada a Chiclana, se ubican las salinas de Bartivás, negocio familiar que tras varias generaciones sigue manteniendo la extracción de sal de manera artesanal. Esta empresa se puede sentir afortunada de mantener su actividad económica en la actualidad, no sin mucho trabajo y dedicación, y de transmitir, al igual que otras similares en su sector, las ventajas de la sal artesanal. El hecho de no necesitar sucesivos lavados ni el añadido de aditivos, mantiene más de sus componentes originales y la mantienen por tanto como una sal más recomendable para el consumo humano.


Detrás, arrinconado y esperando mejores momentos, su antecesor, el molino mareal del mismo nombre, también llamado de Bartivar o de Santa catalina. Con sus cinco piedras, dejó de funcionar hace relativamente poco tiempo, en los años 60 del pasado siglo, y se encuentra en relativo buen estado de conservación, disponiendo de parte de su maquinaria, motivo por el que su propietario lo guarda celosamente de las miradas de curiosos.


Los molinos mareales, de marea, o también llamados MOLINOS DE PAN MOLER fueron el centro de la actividad económica durante los siglos de los viajes a “las Américas”. Las harinas de estos molinos iban destinados a la realización de unas galletas que eran el sustento de barcos que cruzaban el atlántico en la llamada “carrera de indias”, así como de las embarcaciones de la armada. Por otro lado, el pan resultante de la elaboración con estas harinas era de los más valorados del país.


Continuaremos pedaleando, y a diferencia de otras ocasiones, en este caso buscaremos el casco urbano. El motivo no es otro que pasar por el lugar, que en pleno centro de la ciudad recoge lo más significativo del mundo que nos está haciendo pedalear. Hablamos del CENTRO DE INTERPRETACION DEL VINO Y LA SAL, donde entre otras cosas podremos comprender mejor la forma en que tradicionalmente se lleva a cabo la extracción artesanal de sal.


Abandonamos el casco urbano para dirigirnos rumbo de nuevo al interior del parque natural, en este caso a través de la RUTA DE LOS ESTEROS. Este camino lleva el nombre del empresario Manuel Barberá “Manguita”, cuya actividad estuvo ligada al mundo de la restauración y la hostelería tras una vida ligada a la mar y los esteros.

A través de esta ruta uniremos las localidades de Chiclana y San Fernando, pedaleando entre caños, salvados por algún que otro puente en un paseo sumamente agradable. El elevado número de viandantes y ciclistas que normalmente se encuentran por esta zona, a diferencia de ser una molestia, demuestran una vez más que las inversiones en este tipo de infraestructuras y que permiten a la población la realización de actividad física y a la vez estar en contacto con el medio natural, están más que de sobra justificadas. Estamos en estos momentos pedaleando por kilómetros que coinciden con la primera etapa de la conocida EUROVELO 8


Pero antes nos desviaremos SALINAS SANTA MARÍA DE JESÚS, que gestionado por la empresa Salinas de Chiclana es a la vez, restaurante, centro de visitantes, spa, y todo aquello que, como indica su gerente en esta ENTREVISTA, permita recuperar esta cultura, en una ocasión abandonada por la gente, y ahora en pleno proceso de recuperación.

Las pedaladas en el tramo que nos llevará hasta San Fernando son un auténtico disfrute. Entre diferentes caños, con el Santi Petri como el principal, y algún puente para sortearlos, se alcanza el sendero El Carrascón, ya en la localidad Isleña. Uno de los caños más próximos y provenientes del principal y citado Santi Petri es El Zaporito, dando nombre a otros de los molinos que nos encontraremos en nuestro paseo.


En este caso, podemos decir de este molino, Zaporito o Saporito, que se trata de los afortunados, ya que es uno de los pocos molinos que han sido remozados y que ha cobrado nueva vida, concretamente como centro de interpretación de los molinos mareales. Qué mejor espacio que ese para comprender el funcionamiento de estas maravillas de la ingeniería. En el exterior podremos observar junto al canal de entrada, el embarcadero donde pequeñas embarcaciones y “candrays” cargaban el grano para su posterior traslado.


Desde aquí podemos enlazar con el tercer tramo y seguir descubriendo nuevos espacios relacionados con nuestra particular temática (si así fuera, puedes dejar la visita del Zaporito para el final, que puede ser un buen cierre a la ruta completa).

Pero para poder cerrar este segundo recorrido en un trazado circular y distancia similar al primer tramo, nos dirigiremos hacia los caños citados anteriormente. Una zona en la que, sin ser centro de nuestro tema en esta ocasión, entraña un inevitable interés y que obliga a una parada: Puente Suazo (o Zuazo) , baterías defensivas y Real Carenero crean una ambientación que nos llevan a otras épocas, especialmente de ocupación francesa, Pero eso será tema de otro paseo y para otra ocasión.


Desde ahí y una vez lleguemos a la parada del tranvía que enseguida nos encontraremos, a través de la pasarela solo tocar pedalear en sentido contrario para volver por nuestros pasos en dirección al punto de origen. No sin antes, desviarnos poco más de dos kilómetros a la altura del desvío a través del paso elevado que nos permite pasar al otro lado de la vía del tren y la autovía.

Desde este punto podemos acceder hacia Barrio Jarana a la izquierda, y hacia la derecha hacia Meadero de la Reina, cuyo “llamativo” nombre tiene su origen en una curiosa anécdota, no confirmada históricamente pero sí bastante asentada, como se narra en esta entrada en la que se describe el acontecimiento en el que se sitúa el “apretón” que pasó a la historia.

Tomaremos esta dirección, para poco más adelante encontrarnos otra de las salinas que siguen sobreviviendo con la venta de sal artesanal. Poco más adentro de dicha propiedad, sobre el caño Zurraque, podremos descubrir el molino de Ossio, (o de Ocio), ubicado en la salina del mismo nombre. En tiempos se le denominó de Guerra por encontrarse próximo al paraje denominado con este nombre y confundiéndose con el ya desaparecido y en su momento ubicado en la zona de el Trocadero. Con sus más de 300 años, aparte de su función original de moler, se dice que funcionó como cárcel y como punto de cobro de portazgo en el paso hacia Cádiz o San Fernando desde Medina Sidonia.


Si pides permiso a la persona que atiende en la salina podrás contemplarlo desde fuera. Si con suerte estuviera abierto, se puede entrar en la sala de molienda, que a cambio de la maquinaria original, lo que aún conserva son bombas de agua utilizada para el funcionamiento de la salina. AQUÍ puedes ver alguna foto más del molino.


Y vuelta atrás para retomar el camino de vuelta de la vía verde.

Este segundo tramo sin duda es el central, y no solo por la lógica de estar situado entre primero y tercero, sino porque realmente transita por el corazón del parque y por el que encontramos clara representación de todos los elementos característicos de todo lo que el mar y la sal han conformado con el paso del tiempo. Sería un error volver sin animarse a experimentar algo más y hacer uso de algunas de las experiencias que diferentes iniciativas proponen en los diferentes puntos hemos ido señalando. Sería completar algo más la experiencia, y de igual forma apoyar a quienes dan un paso por recuperar aquello que de alguna manera representa la esencia de dónde venimos.



TRACK DEL RECORRIDO


INTRODUCCIÓN DE LA RUTA

TRAMO 3: HASTA EL RÍO ARILLO


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