ENTRE MOLINOS, SALINAS Y ESTEROS: REINVENTANDO LA MAREA
Ven Telethusa, romana de Cádiz,
ven a bailar bajo el sol marinero,
ven por la sal y las dunas calientes,
por las bodegas y verdes lagares
(Rafael
Alberti)
Quienes vivimos en nuestra provincia y disfrutamos de ella solemos ser más o menos conscientes de sus riquezas, de cuánto patrimonio histórico, cultural y natural encontramos a poco que nos movamos de una localidad a otra. Sin embargo, muy probablemente muchas personas desconozcan el valor real de uno de esos espacios por los que a diario se pasa muy cerca de ellos.
Con su origen en el estuario del Guadalete encontramos el Parque Natural Bahía de Cádiz. Y en él un paisaje que se ha ido modelando como consecuencia del paso del tiempo, de los fenómenos naturales y de manera muy determinante por la acción humana. El agua, la sal o mejor llamado en su momento “oro blanco”, y el trabajo artesanal se hacen protagonistas en estos espacios.
Molinos de marea, salinas y esteros para acuicultura se dan el relevo en diferentes momentos de la historia, y de manera totalmente sostenible y en equilibrio con el entorno, permitir el aprovechamiento del medio y de sus recursos.
El parque ocupa territorio de cinco municipios: El Puerto de Santa María, Puerto Real, San Fernando, Chiclana y Cádiz. Repartidos por esta amplia extensión y protagonizada principalmente por las aguas del río Guadalete y otras entradas de mar por diferentes caños, se ubicaron diferentes molinos de marea, creándose entre los siglos XVI y XIX una autentica red industrial que le daban auténtico protagonismo económico a dicha zona. Un total de 19 molinos mareales (quizás alguno más) salpicaban el paisaje.
De igual manera, diferentes salinas, herederas del saber de fenicios y romanos, supervivientes de las de casi dos centenares que cohabitaron en su momento, en forma de montañas nevadas, se distribuyen por el mismo espacio, formando entre unos y otras un atractivo mosaico de puntos que merecen la pena la parada y el disfrute. Incluso en algunos de ellos, como última versión adaptada a los nuevos tiempos, se puede disfrutar de alguna propuesta gastronómica, que en diferente forma han proporcionado una segunda vida a los más afortunados. Otros, esperan estoicamente esta oportunidad. Otros tantos sucumbieron en la espera.
Este recorrido nos permite descubrir sus encantos y grandes sorpresas en lugares por los que habitualmente hemos transitado quizás sin habernos percatado de su existencia. Nos permitirá comprender el sentido del término “salario”, del gaditano “salero”, del por qué en el mundo de la gastronomía se le viene a considerar como “el milagro de la sal”. Saber en torno a la sal que da incluso para la creación de un BLOG en torno a dicho término y su historia.
La información y datos aportados están sacados de las publicaciones a las que nos lleva cada uno de los enlaces, y de manera significativa, del libro MOLINOS DE MAREA DE LA BAHÍA DE CÁDIZ (siglos XVI-XIX), de Julio Molina Font, historiador, escritor y cronista gaditano, y de quienes más ha investigado sobre nuestros molinos mareales.
Tal es la densidad de puntos de interés, que en un intento muy ambicioso de no dejar de lado a ninguno de ellos y debido a su extensión, este recorrido aparece dividido en tres tramos. Cada uno de ellos es circular y de una distancia total que permite pasar por aquellos lugares que merecen una parada.
Finalmente se recoge una propuesta lineal, con punto de llegada diferente al de salida, que sacrifica algunos de los sitios de interés, pero que en una sola jornada permita al “curioso” llevarse una idea de cómo se podía respirar el ambiente algunos siglos atrás.
TRAMO 1: ENTRE EL GUADALETE Y EL CAÑO SAN PEDRO
TRAMO 2: SAN PEDRO - SANTI PETRI
RUTA COMPLETA... (sin publicar)





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